Al final del día, sentados en las escaleras que acceden a Mamilla, un magnífico shopping a cielo abierto, construido al pie de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalem, con las típicas piedras color beige y dorado de la ciudad, Andrea Mendaro, directora de la C.U.T.I., me dice: “mirá lo que me compré en el Shuk (mercado)?” Y me muestra un adorno grande en forma de mano («hamsa») con la palabra “JAI” escrita en el centro, en hebreo.Le pregunté si sabía el significado de esas letras en hebrero. No lo sabía, entonces le conté que significa VIDA, y junto con eso, el esfuerzo milenario que ha hecho el pueblo judío por priorizar el valor de la vida por sobre todas las cosas. Vivir en Israel es un sueño hecho realidad para miles de inmigrantes. Con unos pocos cientos de miles de habitantes residentes en Israel en 1948 cuando su independencia, el Estado se encargó de la absorción de los nuevos inmigrantes, para crear oportunidades para todos los recién llegados, hoy casi 8 millones. Algunos inmigrantes, llegaron como sobrevivientes del holocausto Nazi al final de la década de 1940, otros escapados de persecuciones en los países árabes y africanos tras la independencia de Israel en los años 50 y otros, más recientemente escapando de hostilidades en Etiopía, Rusia, y Francia.También hay quienes llegaron a Israel por necesidad de sustento, otros por amor, otros para reencontrarse con su familia, como es el caso de muchos de los latinoamericanos. Pero la mayoría de los inmigrantes que llegan a Israel hoy, lo hacen por lo que creo es una “Conveniencia Vital”.Sobrevivir en Uruguay, como cualquier país del mundo, hoy no es fácil. Las dificultades laborales, el consumismo, lo caro que está todo, los problemas de seguridad y con quien uno hable, no deja de mencionar que se trabaja muchas horas, y no sobra mucho a fin de mes.Israel y sus habitantes, no escapan a esa realidad, pero enfrentan esos retos con vitalidad y optimismo. Nada se deja para el otro día. La frase más repetida en sus calles es “Jablaz”, una reducción de “Jabal al Hazman”,que significa literalmente: ”No pierdas el tiempo”, refiriendo a “No pierdas la oportunidad”.En Israel, el ritmo es contagioso. En términos futbolísticos, no la dejan picar. Le entran de bolea. Con una población mayoritariamente joven, muy dinámica, las formas de interactuar son naturales y frontales. Todo el mundo encara, desde un pub en la noche donde una chica se acerca a un chico o viceversa, hasta un cliente en una tienda, que además de querer saber el precio de la prenda que le gusta, no tiene ningún problema en agregar otra pregunta de su interés como “ y cuánto paga de alquiler?”.Visitando a mi tío Enrique, en Natania, ginecólogo uruguayo de 88 años, me comentaba: “Aquí es habitual ver personas mayores en clubes de inmigrantes, donde nos reunimos a jugar truco, hacer paseos dentro de Israel o fuera del país. Además de ir a la playa 6 meses al año, pinto y hago esculturas en un taller cercano. Acá se vive la tercera edad gracias al Seguro Nacional de Salud, y los avances en la medicina. Es un problema económico cada vez más grande para el Estado. Acá los ancianos no se mueren, cada vez viven más”.Quizás por eso es que en Israel se ven cada vez más mujeres filipinas, africanas, peruanas, que llegan a Israel y aprenden hebreo, para trabajar de acompañantes de gente mayor. En el mundo empresarial, también van al grano. Sin rodeos. Gracias al acuerdo firmado entre la ANII y Matimop, y bajo el marco de incentivos para promocionar proyectos de innovación conjuntas de uruguayos e israelíes, tuvimos la oportunidad de entrevistarnos con empresas colegas israelíes, para evaluar la posibilidad de innovar en conjunto con proyectos de mutuo interés. El trato es informal, pero directo. ¿Cuál es el beneficio? ¿Cuáles son tus ventajas? ¿Qué ventajas ofreces para la otra parte? ¿Cuál es el negocio en Latinoamérica? ¿Es posible expandirlo a Estados Unidos y China? Directo. Pero nunca en el sentido de la viveza criolla. Todo se pone sobre la mesa. Me dio una gran sensación de confianza. No fueron fáciles esos encuentros: las discusiones acerca de la viabilidad del plan, las preguntas difíciles y la argumentación acalorada, estuvieron sobre la mesa. Pero con un estilo frontal, defendiendo cada uno sus ideas o rebatiendo las ideas del socio, con un estilo constructor.Ese estilo hace que en cualquier sector en Israel, académico, laboral, de investigación, político o familiar, todo sea muy dinámico y con objetivos grandes y ambiciosos.El espíritu emprendedor está en las mínimas cosas, y esa forma de enfrentar la vida es contagiosa. Es nacional.En síntesis, y desde una humilde perspectiva de quien integró la delegación, creo que esa atmósfera que permite generar esa “conveniencia vital”, hace muy atractivo a Israel y los israelíes para todos los uruguayos que lo visitan, y cada uno vuelve con el deseo de llevarse un granito de vitalidad, una dosis compatible, para volcarlo luego en su familia, su trabajo, con el fin de mejorar nuestro país e inyectar de vitalidad nuestra realidad.Y si con una dosis no alcanza, quizás haya que volver por más. Jablaz!
Vivir, vivir, lalalala (Jai)
08/Nov/2013
Por Cr. Rafael Winter, emprendedor tecnológico y representante del C.C.I.U. en la delegación de la C.U.T.I.